La
causa de que ahora escriba como un loco
Fue
la muerte de Dios la causa de mis jaquecas
la
exaltación de lo invisible por una iglesia mediocre.
Fue
la crucifixión en las montañas de Gólgota
y
ese rostro cubierto de sangre
y
ese rey del cielo con su corona de espinas.
Fue
la mañana en que las flores sangraron de angustia
llenas
de mi dolor, de tus palabras rotas.
Fueron
las calles infinitas de la ciudad maldita
las
almas desoladas de los niños huérfanos
y
esa mujer indígena que lloraba por su hijo muerto.
Fue
aquel hombre que pedía a gritos la justicia,
la
misericordia de un Dios de mármol que no escucha,
la
imagen de mi padre ebrio pateando la puerta,
y todas las atrocidades más ligeras de mi
vida
la causa de
que ahora escriba como un loco.
Aides Dracol

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